Ratas, ratones, ratitas


Las ratas y los ratones constituyen un problema cada día mas relevante, tanto para la economía,como para la sanidad de nuestro país.

Su voracidad, su astucia y su considerable poder de reproducción, les otorga como plaga el poder de causar incalculables pérdidas. Además, estos roedores, por ser portadores de microorganismos patógenos y parásitos, son un potencial peligro sanitario, porque provocan enfermedades que afectan al hombre y a los animales domésticos.

dos ratas

La voracidad de las ratas y ratones es tan extraordinaria, que en un solo día son capaces de ingerir una cantidad de alimento equivalente a una tercera parte de su peso. Ello da idea de las considerables pérdidas que pueden causar estos roedores en tiendas, almacenes de alimentos y, en general, en todos los lugares donde se acumulen cualquier tipo de mercancías. Hay que considerar, además, que estos roedores destrozan todo lo que encuentran a su paso (sacos, envases donde se guardan alimentos, etc.) dejando inservibles gran cantidad de productos para su empleo, incluso más de lo que se comen, debido a que lo esparcen por el suelo y lo contaminan con sus excrementos y orines.

Las ratas y los ratones son un peligro constante para la salud del hombre y de los animales domésticos, al actuar como portadores de microorganismos patógenos que pueden transmitir mediante sus excrementos, mordeduras o su simple presencia y contacto.

Entre las enfermedades que transmiten hay que considerar las septicemias, el tifus exantemático, tifus murino, leptospirosis, triquinosis, rabia o peste bubónica, que aunque todas ellas tienen tratamiento no dejan de ser potencialmente mortales para el ser humano.

Las ratas son animales extraordinariamente prolíficos, habiéndose comprobado que una pareja, en condiciones óptimas, puede procrear 1.500 individuos en un año.

Los ratones también poseen una gran facilidad reproductora, con cuatro o seis nidadas al año compuestas de 6 a 8 crías cada una.

 

EL PRODUCTO Y SU APLICACIÓN.

Es sabido que existen muchos productos químicos venenosos (tales como arsénico, estricnina, fósforo, etc.) que son componentes esenciales de diversos raticidas empleados. Estos raticidas provocan la muerte del animal que los ingiere de una manera violenta, repentina y con aparatosidad. Por este motivo los animales de la colonia no envenenados, ante la mortalidad repentina producida, desconfían del cebo y lo rechazan, incluso al cambiar de veneno. Además su manejo es peligroso para el hombre, lo que obliga a manipularlos con mucho cuidado.

Actualmente los raticidas comercializados son casi todos anticoagulantes y su efecto sobre el roedor determina que la coagulación de su sistema vascular no funcione o funcione deficientemente por un tiempo prolongado. El individuo muere por una hemorragia aguda que lo lleva a un shock hipovolémico (síndrome debido a la disminución prolongada del volumen de sangre).

Este es el motivo por el cual es posible observar roedores “desorientados” previo a su muerte, también es el motivo por el cual el roedor intoxicado busca lugares soleados por efecto de la pérdida de temperatura, agua de bebida, ya que debe de algún modo compensar su baja cantidad de sangre o agua circulante, o bien se los observa más “gordos” por efecto del edema y la inflamación generada por el rodenticida.